Revista Mensual | Número: Marzo de 2006
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).

En este número

Dedicamos Situación Mundial a novedades vinculadas al  islamismo. La visión predominante difundida por los medios masivos de comunicación le atribuye una serie de valores antitéticos a los que los sectores dirigentes de las potencias hegemónicas gustan de exhibir como propios. Con esto se busca (y se logra) velar el conflicto político y las contradicciones que hacen del islamismo algo relevante: su capacidad de articular movimientos anti-imperialistas de masas. Entonces al primer encubrimiento que se hace sobre las políticas imperialistas (traducción de las necesidades del capital más concentrado de controlar territorios y recursos clave), se suma la tergiversación de las particulares reacciones nacionalistas a esas políticas. Será en esa clave que veremos el triunfo de Hamas en los comicios legislativos palestinos y la crisis en torno al programa nuclear iraní.

En América Latina, las políticas neoliberales con que el capital más concentrado amplió su dominio en la región durante los años ‘90, siguen sumando oposición en la región. Lo notamos en los procesos electorales de Haití, Costa Rica y Perú, donde obtienen apoyo masivo, candidatos abiertamente contrarios al neoliberalismo. Otras señales de retroceso parten de los mismos centros que lo difundieron en su momento. Por un lado, el Banco Mundial declara cuál es la clave de los problemas de la región: el alto nivel de pobreza impide el crecimiento. Con lo que sus recetas para el crecimiento (que iba a reducir la pobreza) nunca podrían haber funcionado. ¿Y quién tiene el gran bonete? Por otro lado, se advirtió desde Washington -apuntando al "populismo" de la región- que tener elecciones no es suficiente para hablar de democracia y desarrollo. Ciertamente, la medida en que EE.UU. aprueba o no quién está en el camino de la democracia y el desarrollo la dan sus propios intereses, con lo cual la queja revela una debilidad política impensable hace unos años.

En Argentina, tenemos al capital más concentrado a nivel mundial pugnando y presionando por las mismas políticas: lograr un ambiente amigable a la inversión extranjera -que se le permita la máxima "libertad de acción". Lo que observamos es una disputa con sectores concentrados locales en torno a los términos de esa "libertad", que por ahora se salda con el retiro de los franceses de Suez (agua) y con las renegociaciones en curso con los españoles a cargo de energéticas y comunicaciones. Vemos también la política de integración regional, específicamente las relaciones con Brasil, conducida por una alianza social entre sectores del capital y el movimiento obrero hacia la imposible búsqueda de la integración armónica en el marco de la competencia capitalista. En el plano político, el oficialismo sigue usufructuando los resultados de octubre: impuso su reforma del Consejo de la Magistratura y con ello desnudó las serias limitaciones de la oposición. Mientras, el abajo que se mueve impuso con organización y movilización la respuesta gubernamental en los municipios bonaerenses, en los campos petroleros de Las Heras y en la instalación de las papeleras frente a Gualeguaychú.

De todo esto, algo hay en lo que sigue...


Situación Mundial

2006 se inicia atravesado por hechos que marcan una intensificación de la conflictividad en Medio Oriente. A la crisis en torno al programa nuclear iraní se sumó, a fines de enero, el significativo triunfo del grupo islámico Hamas en las elecciones legislativas palestinas. Los medios "occidentales" apenas encontraron espacio para ofrecer sus sesudas interpretaciones de estos "desagradables hechos", obligados a comentar la -aparentemente desconcertante- oleada de movilizaciones y protestas que sacudió al mundo con motivo de las "caricaturas de Mahoma". A fines de febrero, las pujas por el control del estado irakí entre chiítas y sunnitas ya habían cobrado 1.400 vidas. La emergencia de esta guerra civil goza de una cobertura mediática que contrasta llamativamente con la que se dedica a Afganistán -otro caso frustrado de "normalización democrática" por la vía de la ocupación militar-, a pesar de que es evidente la incapacidad del gobierno títere afgano para controlar el territorio y el crecimiento de la insurrección, especialmente en el norte, controlado por el islamismo talibán.

El Cercano y Medio Oriente fueron áreas en que se dio de modo sostenido el esfuerzo de colonización por parte de las potencias que encarnaron históricamente las necesidades del capital. Su ubicación en el centro de las encrucijadas comerciales entre Europa y Asia y, más recientemente, sus fabulosas reservas energéticas, las transformaron en objeto de las políticas de penetración económica, sustentadas frecuentemente con la fuerza militar. Así, la historia nos muestra un escenario conflictivo, que cuenta con extraordinarias fuentes de resistencia a las políticas imperialistas, en tanto se desarrollaron en estas áreas las formas sociales y los contenidos culturales de lo que fue antaño una "civilización" competidora con aquélla de raíz judeo-cristiana. Esto da verosimilitud a la formulación ideológica según la cual estamos frente a un "choque de civilizaciones", entre un Occidente pluralista y laico y un Oriente con persistentes rasgos de totalitarismo y oscurantismo religioso.

Resulta obvio que el desarrollo de dicha formulación cobra impulso a partir de la emergencia y la consolidación del "islamismo" como opción política. En tanto todas las organizaciones que se autoproclaman "islámicas" parten de la propuesta de organizar sus sociedades conforme a las normas del Islam, resulta en apariencia sencillo postular una interpretación en clave religiosa.

Sin embargo, el islamismo, como un conjunto relativamente articulado de propuestas de "regreso al Corán", no es un fenómeno nuevo: se remonta prácticamente a las etapas de la consolidación del imperio fundado por Mahoma. Lo que lo transforma en un dato político relevante -y al mismo tiempo en un "enemigo" para "Occidente"- es su capacidad de articular movimientos anti-imperialistas de masas. Es necesario indagar sobre el papel que cobra el islamismo como resultado de las contradicciones internas de las sociedades de clases, en cuya resolución el elemento religioso juega un papel específico, aunque no autónomo. También, sobre el modo en que condiciona el juego de alianzas entre las potencias coloniales, ya que la percepción de que puede transformarse en una amenaza para las necesidades estratégicas del capital global da impulso a la sumatoria de fuerzas en torno a la potencia económico-militar hegemónica: los EE.UU.

En las páginas que siguen intentaremos realizar una primera aproximación al fenómeno del "islamismo" desde este punto de vista; por razones de espacio, nos limitaremos a abordar los casos del triunfo de Hamas en Palestina y la crisis diplomática en torno al programa nuclear iraní.


La intifada de las urnas


Irán o el regreso de la crisis de los misiles


El Islam y la experiencia colonial


La revolución y la “economía islámica”


Islamismos


La amenaza y las alianzas


América Latina

Haciendo caso omiso a las políticas que el propio Banco Mundial (BM) impulsó e introdujo en América Latina, a partir del retiro del Estado en los años '80 y '90 en toda la región, el nuevo informe de este organismo afirma la necesidad de contar con un Estado que aliente y promueva políticas activas en la promoción social, así cómo la creación de "mecanismos compensatorios" necesarios para paliar las desigualdades ocurridas en los últimos 20 años.

Este nuevo informe, si bien reconoce el fracaso de las políticas anteriores, introduce algo más que "llamativo" como cínico. Esto es que los pobres (y la pobreza) son las causas del freno y fracaso al desarrollo. El jefe del BM para la región, Guillermo Perry, afirmó: "Es la propia pobreza la que impide alcanzar tasas de crecimiento altas y sostenidas en América Latina, región que continúa siendo una de las más desiguales del mundo y donde casi la cuarta parte de la población vive con menos de dos dólares al día" (LN 15/2). La vicepresidente del BM para la región siguió en la misma dirección: "La pobreza está entorpeciendo el crecimiento de la región y, a menos que se aborden las limitaciones que afectan a los pobres, seguirá siendo difícil lograr un crecimiento vigoroso" (LN 15/2).

Mientras el BM daba estas cifras se estaba produciendo el conteo de votos en Haití y Costa Rica para elegir nuevo presidente. El primero es el más pobre del continente y vive una crisis política endémica desde su independencia hace ya más de 200 años. El segundo, que fue caracterizado como un "país europeo" en América Central, está sufriendo una crisis de participación por parte del electorado y un derrumbamiento del bipartidismo que caracterizó los últimos 50 años.

Por su parte, EE.UU. sigue adaptándose a la nueva situación de la región, tras los triunfos de gobiernos que parecen intentar un nuevo camino alejados de la estela de Washington. Las nuevas teorías que bajan de los ideólogos del departamento de estado norteamericano son un aviso para los actuales presidentes y también los futuros, como es el caso de Perú y el ascenso de Ollanta Humala.


Situación Política

Elecciones en Haití: entre la "esperanza" y la dura realidad

Elecciones en Costa Rica: entre la apatía y llamados de atención por el TLC

Perú: Frente a la realidad latinoamericana el decir y el hacer de los principales candidatos a la presidencia

Las elecciones ya no son garantía de Democracia: sube la pelea entre Venezuela y EE.UU.


Argentina

Apenas transitados los primeros meses de 2006, se han ido desplegando varios ejes de enfrentamiento entre fracciones de la burguesía y entre las clases sociales. Por un lado, el bloque de capital más concentrado a nivel mundial relanzó sus críticas y presiones contra el gobierno. Por otro, en el "territorio" privatizado, el boicot organizado por Suez contrastó con la disposición del capital español a aliarse a la fracción de capital local que intenta regular el manejo de las comunicaciones y los recursos estratégicos concesionados. En este contexto, el gobierno pospuso por tercera vez el llamado a licitación para una reprivatización del correo, manteniendo el servicio bajo control estatal desde noviembre de 2003, cuando le fue quitada la concesión a Macri por incumplimientos contractuales.

Finalmente, una alianza social formada por fracciones del capital y del movimiento obrero condujo la política de relaciones con Brasil, al mismo tiempo que se fisuró internamente, enfrentados sus componentes de clase (capital versus trabajo) por la distribución de la riqueza social.

Mientras tanto, veremos cómo la aprobación legislativa de la reforma del Consejo de la Magistratura impulsada por el Gobierno ayudó a terminar de configurar los espacios políticos oficialistas y opositores, aunque agudizó las contradicciones al interior de los mismos.

Analizaremos también los conflictos desatados por la movilización y organización popular en torno a la suba de impuestos municipales en la provincia de Buenos Aires, el conflicto salarial de los trabajadores del petróleo en Santa Cruz, y el rechazo a la instalación de las papeleras encabezado por la asamblea de Gualeguaychú.


Pelea por las ganancias

Los focos externos de presión (y su respuesta)  

El "territorio" privatizado. Lucha, fugas y alianzas 

La realización de la alianza en el gobierno: proteccionismo en el comercio con Brasil. El capital y el movimiento obrero 

La lucha en el interior de la alianza en el gobierno: la distribución de la riqueza


Coyuntura política