Revista Mensual | Número: Marzo de 2006
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Irán o el regreso de la crisis de los misiles


 

El comienzo del año también estuvo marcado por una escalada en las presiones y las amenazas cruzadas en torno al polémico plan nuclear iraní. Recordemos que este conflicto se remonta a fines de 2002, cuando -en el marco de los preparativos de la invasión a Irak- los EE.UU. dieron a conocer fotografías aéreas que revelaban la existencia de instalaciones nucleares en Arak y Natanz. Al año siguiente, y luego de una inspección aceptada por el gobierno iraní, la Asociación Internacional de Energía Atómica (AIEA) -una agencia de la ONU- reportaba que Irán había ocultado por 18 años un programa de enriquecimiento de uranio.

El enriquecimiento de uranio 238 -su transformación en uranio 235, apto para los procesos de fisión- es un paso técnico necesario para transformarlo en materia prima de los procesos nucleares. El uranio 238, que se haya disponible en yacimientos naturales, cuenta con sólo 1% de isótopos de uranio 235. Para ser usado en la generación de electricidad, debe ser enriquecido al 3-4%. Para fabricar una bomba nuclear, el enriquecimiento debe ser del 90-95%.

El temor, invocado por las potencias del "bloque occidental", de que Irán desarrollase un programa de armas nucleares, motivó una nueva serie de inspecciones por parte de la AIEA y una ronda de negociaciones entre Irán y la llamada "tríada" europea (Gran Bretaña, Francia y Alemania). Pero la negociación sufrió un duro revés cuando, en agosto de 2005, Irán rechazó las proposiciones de la "tríada" y desembocó en una crisis diplomática cuando, en enero de este año, el gobierno de Teherán decidió romper los sellos colocados por la AIEA en varias de sus instalaciones y retomar su plan nuclear; crisis agravada con el montaje, en febrero, de 10 nuevas plantas centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio.

Por primera vez, las cinco "potencias" nucleares (EE.UU., Francia, Gran Bretaña, China y Rusia) coincidieron (el 31 de enero) en encarar una acción punitiva, presentando ante la AIEA un dictamen  para someter el caso al Consejo de Seguridad de la ONU. Esto abre un marco jurídico para la ejecución de acciones militares punitivas contra Irán en el marco de la ONU, aunque -como comentaremos luego- esta interpretación se halla lejos de lo deseable para los socios comerciales de Irán dentro del "quinteto nuclear" (Francia, Rusia y China). A fines de febrero, pareció factible un acuerdo de base entre Rusia e Irán para que esta última nación enriquezca su uranio en territorio ruso, lo que generó cierta distensión del conflicto.

Hay que señalar que -bajo los términos del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado en 1979- toda nación tiene el derecho de producir combustible nuclear para usos civiles, bajo inspección de la AIEA. En esto se ampara el régimen de Teherán, al que la AIEA le exige pruebas de que no está desarrollando su programa con fines militares -lo que equivale a invertir el principio jurídico según el cual "todo sujeto es inocente hasta que se demuestre su culpa".

Por otra parte, es perfectamente posible que Irán intente desarrollar armamento nuclear: su ubicación geoestratégica explica que esta opción cuente con el apoyo de más del 70 % de la ciudadanía iraní (LF 12-2). "Irán está rodeado de potencias nucleares -India, Pakistán, China, Rusia, Israel y, por supuesto, Estados Unidos. Un líder iraní que no impulsara la fabricación de armas nucleares estaría loco" (Emmanuel Wallerstein, LJdeM, 5/7/2004).

Uno de los argumentos de Irán es que los EE.UU., en particular, muestran un trato no equitativo respecto de la aplicación del TNP. "No hay casi dudas de que India e Israel poseen capacidad para fabricar armas nucleares. Pero ambas naciones mantienen relaciones cerradas de cooperación con los estadounidenses. Israel es un sólido socio militar, y si inicialmente la administración republicana albergó reservas respecto del programa nuclear indio, finalmente decidió aceptar que tiene como objetivo aplicaciones civiles. La India e Israel poseen, para Washington, diferente categoría diplomática que Irán. Ninguno de los dos -tampoco Pakistán- fueron presionados para que firmen el TNP" (BBC 13/1). Lo que resulta inaceptable a Washington es que la nación que se considera el referente del radicalismo islámico posea un programa de armas nucleares capaz de equilibrar las relaciones militares en la región. Esto alertaba Donald Rumsfeld, al afirmar que "cualquier gobierno que dice que Israel no tiene derecho a existir está revelando su posible conducta en el futuro" (C 6/2). Las fechas que marcan la "crisis diplomática" coinciden, por otra parte, con el acceso a la presidencia de un proyecto político que intenta recrear la alianza entre el clero chiíta y el movimiento de masas anticolonial, como lo expresa el intelectual del neoconservadurismo estadounidense William Kristol: "La crisis de los misiles cubanos con Krushchev fue suficientemente peligrosa. ¿Nos arriesgaremos a algo semejante con Ahmadinejah gobernando Irán?" (LF 5/2).



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