Revista Mensual | Número: Abril de 2006
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Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de São Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Página/12 (P12).
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Situación Mundial
Las restricciones geopolíticas a las fusiones

Agua y Energía en la Unión Europea
Siderurgia en la Unión Europea
Administración de terminales portuarias en EE.UU.
Los alineamientos políticos
Los ejes del equilibrio


De haberse producido algunos años atrás, la estatización de Aguas Argentinas hubiese desencadenado una andanada de declaraciones en contra, e incluso golpes de mercado, dirigidos contra el personal político promotor de medidas semejantes. Actualmente, se observa una sorprendente mesura en las declaraciones de aquéllos sectores críticos de la operación. La simultánea existencia de casos similares en el resto del planeta nos lleva a considerar que se trata de una tendencia general del momento actual del sistema capitalista. Evidentemente, el escenario político ha cambiado, aunque no tanto el estrictamente económico. Las necesidades de cada fracción de capital de incrementar su envergadura productiva y, con ello, su participación en el mercado, constituye el reflejo de la propia esencia del sistema capitalista. La tendencia a la centralización y concentración del capital, considerado globalmente, se expresa en los grupos económicos que utilizan las distintas variantes (adquisiciones, asociaciones, fusiones, etc.) que cada una de las formas (nacionales y supranacionales) fue conformando en el devenir histórico.

Entonces, las estructuras y formas de organización política encargadas de administrar, regular, promover o restringir dicho proceso -y su correlación con las distintas fracciones del capital involucradas- constituyen el tema que será abordado en este número, en Situación Mundial. En definitiva, se trata de observar las formas contratendenciales de un proceso inevitable y que expresa la unidad contradictoria entre esencia y forma.

Por un lado, están las permanentes exhortaciones para revitalizar la agonizante Ronda de Doha de la OMC, que expresan las necesidades esenciales de la reproducción del capital considerado globalmente. Por otro, los casos que analizaremos, en los cuáles cobran entidad las necesidades del espacio político en el que se desenvuelve cada una de las fracciones del capital global, las que conforman las unidades esenciales de la reproducción y acumulación de capital. Expresando la tensión existente al interior de la unidad mencionada, Giulio Tremonti, ministro de Economía italiano y representante político de las fracciones que pierden, sentenció: "Europa se enfrenta al ‘efecto agosto de 1914', en referencia al auge proteccionista que alimentó la Primera Guerra Mundial" (NYT 28/02/06). Para la próxima entrega quedarán las masivas manifestaciones sociales, especialmente en Francia, que motorizan la historia e imprimen a la acumulación de capital sus formas concretas.

Situación Política

Las restricciones geopolíticas a las fusiones

En el último mes, se desarrollaron una serie de intentos fallidos de adquisiciones de empresas de distintas ramas. Tanto en la Unión Europea como en EE.UU., consideraciones de carácter político restringieron las posibilidades de concreción de operaciones que habitualmente se desarrollan. Analizaremos dichos casos con la intención de deducir en dónde radica su excepcionalidad y qué es lo que expresan.

Agua y Energía en la Unión Europea

La formación de un mercado único europeo en los sectores energético y bancario -claramente retrasados con respecto a otros- viene siendo una apuesta fuerte de la comisión que regula la competencia en la UE. El noviembre pasado, ésta emitió un informe-recomendación dirigido al Parlamento Europeo, donde se lamenta de la escasa apertura de los mercados europeos en el sector de energía: "‘La apertura del mercado comenzó en muchos estados miembro a partir de una estructura de mercado de monopolio o, al menos, de oligopolio', explica el informe. La intención, al introducir la competencia, era poner fin a esta situación, exponiendo a las empresas a la competencia en toda la UE. Esto todavía no se ha logrado en la mayor parte de los mercados" (LF 16/11/05). Para medir el grado de apertura de los mercados de energía, la comisión utiliza la suma de las cuotas de cada mercado nacional de los tres principales operadores nacionales. A fines de 2004, un extremo de esta escala lo ocupaban Francia (96%) y Grecia (97%). En el otro, figuraban Reino Unido (39%) y el cuarteto compuesto por Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia (con un 40% cada uno). España y Alemania se ubicaban en el medio, con un 74% y un 72% respectivamente.

Las diferentes empresas observaron el escenario y tomaron nota de la recomendación. El resultado fue una fiebre de ofertas y de intentos hostiles de adquisición de empresas del sector.

E.On (Alemania) o Gas Natural (España) y Endesa (España)

En septiembre de 2005, Gas Natural -cuyo principal accionista es La Caixa de Barcelona- lanzó una Oferta Pública de Acciones (OPA) sobre Endesa de 21,2 euros por acción, con apoyo del gobierno. La intención de Zapatero apunta a formar un "campeón nacional" de la energía. En caso de concretarse la operación, la compañía resultante tendría el control del 78% de la electricidad y el 90% del gas en España. El Partido Popular, que precedió al gobierno socialista actual, ya había intentado crear un "campeón nacional" de la energía por medio de fusiones que resultaron abortadas (Unión Fenosa-HC, Endesa-Iberdrola y Gas Natural-Iberdrola). "Las circunstancias y el deseo de darle a España un campeón nacional le han llevado a calcar el modelo alemán. El mercado, en el país centroeuropeo, siempre ha pivotado sobre dos gigantes: RWE y E.On. Esta última se fusionó hace tres años con Rhurgas. La unión fue prohibida por el equivalente alemán al Tribunal de la Competencia, pero el ex canciller Gerhard Schröder apeló al interés nacional para justificar su aprobación" (EM NE 5/03/06). Eso le permitió a E.On disponer de condiciones de crecimiento que le hicieron incrementar sus ganancias netas, en 2005, un 71% respecto del año anterior, las que habían alcanzado los 7.400 millones de euros. Justamente, fue de ese país de donde provino la amenaza para la operación desde la vertiente del capital.

En febrero, se conoció una oferta de E.On -que fue formada en 2000, tras la fusión de VEBA y VIAG, dos de los mayores grupos industriales de Alemania- sobre Endesa, que supera a la de GN (27,5 euros por acción). "La oferta de E.On representa la mayor adquisición de una empresa de servicios públicos de la historia y, excluyendo deuda, el mayor acuerdo en efectivo realizado en Europa (...) Si prospera la propuesta de E.On, el acuerdo sería el mayor paso hacia la consolidación de la industria europea de la energía, en un momento en que varios monopolios estatales, rebosantes de efectivo, exploran el continente en busca de oportunidades de expansión" (WSJ 22/02/06). El monto total de la operación alcanzaría los 29.100 millones de euros, algo más del doble del monto de la mayor fusión de la historia en el sector (compra de Coastal por parte de El Paso Energy, ambas de EE.UU., en 2000).

El gobierno de Zapatero decidió bloquear la oferta alemana mediante un decreto -luego convalidado por el Congreso- que permite a la Comisión Nacional de la Energía frenar la adquisición por razones "de estrategia nacional". Ésta es la primera medida de bloqueo establecida. Aún dispone de otras, como la acción de oro que posee el gobierno en Endesa y una legislación de 1999 que permite bloquear la adquisición de una empresa nacional por parte de otra extranjera en la cual el estado sea accionista (el estado de Hamburgo tiene acciones de E.On). Esto puso al gobierno socialista frente a la ofensiva conjunta de la Comisión Europea, la prensa española -con el diario El Mundo, particularmente, en una especie de campaña de ataques al gobierno por este tema- y la misma junta directiva de Endesa, que se resistió desde un primer momento a la oferta de GN, mostrándose más permeable a la oferta de E.On. -aunque puede tratarse de una estrategia para que los alemanes mejoren su oferta.

Enel (Italia) o Gaz de France (Francia) y Suez (Francia)

El gobierno francés "armó" una fusión entre Suez y Gaz de France (GdeF) como medida anticipatoria a una OPA de la italiana Enel -hasta el momento no anunciada formalmente-, que a su vez, como jugada previa de absorción de Suez, intentó quedarse con la belga Veolia. La fusión Suez-GdeF crearía un consorcio con una capitalización de 80.000 millones de euros, que sería el quinto en producción de electricidad en Europa, operador de la primera red de transporte y distribución de gas y también líder europeo en la dotación de agua potable y en la gestión de desechos. GdeF es pública; Suez es privada. Por ello, cabe suponer que se trata de una privatización encubierta, en la que el estado probablemente se desprendería de la mayor parte de sus acciones en la empresa, lo que traería problemas con los sindicatos.

Lo más relevante es que, si se exceptúa la adquisición del 49% de las acciones de la belga Electrabel por parte de la francesa Suez en agosto de 2005 -cuyo carácter transnacional debe ser, de todas maneras, matizado, pues Francia y Bélgica forman un continuo económico-cultural muy fuerte-, los casos mencionados representarían las primeras grandes fusiones transfronterizas en el sector de la energía.

Siderurgia en la Unión Europea

OPA de Mittal Steel (India-Reino Unido-Holanda) sobre Arcelor (Francia-Bélgica-España-Luxemburgo)

Mittal Steel, la primera acería mundial, presentó una OPA por 18.600 millones de euros para quedarse con la segunda acería del mundo, Arcelor (que controla a la brasileña Belgo Mineira, que a su vez posee el 73% de la argentina Acindar). En realidad, se trata de competidores de envergadura similar, pues la primera es la mayor en volumen de producción pero la segunda lo es en ventas. Inmediatamente, el Consejo de Administración de Arcelor la rechazó por unanimidad.

Como Mittal no retiró la oferta, Arcelor concibió estrategias para resistir los intentos. Como primera medida, decidió reestructurar Dofasco, un grupo canadiense que acaba de comprar, y que Mittal ya acordó vender a Thyssen-Krupp por 4.600 millones de dólares. Es decir, la jugada de Arcelor apunta a dificultarle a Mittal el financiamiento de la OPA. Otra maniobra que se comenta es venderle el 15% de sus acciones a Vladimir Lisin, un oligarca ruso del acero que se comprometería a no desprenderse de este paquete. El Consejo de Administración espera que por lo menos un porcentaje apreciable de accionistas respeten su recomendación de no venderle sus acciones a Mittal.

Administración de terminales portuarias en EE.UU.

Adquisición de Peninsular & Oriental Steam Navigation Co. (Inglaterra) por Dubai Ports World (Emiratos Árabes Unidos)

El caso que analizamos en EE.UU. es aún más complejo. La compra de Peninsular & Oriental Steam Navigation Co. por parte de Dubai Ports World en 6.800 millones de dólares, fue aprobada por los jueces británicos, pues se trata de una compañía oriunda de Inglaterra. Dicha empresa posee la concesión, en algunos casos por treinta años, de seis terminales portuarias norteamericanas: New York, New Jersey, Baltimore, Philadelpia, Miami y New Orleans, a través de su subsidiaria P&O Ports. Entonces, al adquirir el paquete accionario de dicha empresa, Dubai Ports World adquiere otras, sometidas a las normas en materia de inversión extranjera de EE.UU. El organismo encargado de aprobar las tratativas, el Comité de Inversión Extranjera en EE.UU. (CFIUS, por sus siglas en inglés) analizó el caso y lo aprobó finalmente. Dicho comité está presidido por el Departamento del Tesoro y en él tienen participación funcionarios de 12 dependencias federales, incluyendo representantes de la Casa Blanca.

Una vez conocida la operación en medios políticos, especialmente el Congreso, las reacciones se convirtieron rápidamente en una tormenta política. El agitado momento que atraviesa el gobierno, junto con las reacciones de todo el arco político -las que desarrollaremos en el próximo apartado- llevaron al presidente Bush a amenazar al Congreso con vetar cualquier norma que impida la celebración del acuerdo (WP 22/02/06). Pero esta reacción intempestiva fue sucedida por llamados a la mesura y al diálogo con el Poder Legislativo, desapareciendo como opción posible la mencionada acción presidencial. Finalmente, "DP World, controlada por el gobierno de Dubai, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, decidió ayer retirar su oferta por seis puertos de EE.UU., aliviando así el creciente conflicto entre la Casa Blanca y los republicanos y demócratas en el Congreso" (WSJ 10/03/06). Esta solución, negociada entre bambalinas y que conformó a los involucrados, permitió dar cuenta del peso que tienen en este momento las consideraciones geopolíticas en el curso de la acumulación de capital. Observemos cuales fueron las cuestiones decisivas y su peso real, presentes detrás del argumento de "seguridad nacional".

La razón principal esgrimida contra la operación, como veremos, fue la seguridad interna. Emiratos Árabes Unidos (EAU) fue uno de los primeros países en reconocer, en su momento, al régimen talibán que tomó el poder en Afganistán -allá por mediados de los '90-, hecho que significó una mancha en la foja de antecedentes. Inclusive, transformarse en un aliado de EE.UU. en la región y de los capitales financieros más concentrados no fue suficiente para desechar definitivamente las consecuencias de esa acción. "Hace cuatro años, el jeque Mohammed invitó a la flor y nata de la industria financiera a que se instalara en uno de los rincones más conflictivos, con el fin de transformar a Dubai en un centro financiero internacional de la talla de New York, Londres o Tokio" (WSJ 2/03/06). Asimismo, las gestiones emprendidas para conseguir la aprobación del acuerdo, calcaron las formas habituales de lobby ejercidas por las empresas en EE.UU. En efecto, "algunos de los más grandes lobbystas se unieron a Dubai Ports World. El elenco incluyó al ex líder del senado, Bob Dole (republicano por Kansas), y una ponderosa pareja demócrata de Washington, el ex representante por New York Tom Downey y Carol M. Browner, ex directora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés). La firma de abogados de Dole, Alston & Bird LLP, condujo las gestiones ante el CFIUS" (WP 23/02/06). Bajo su consejo, las concesiones realizadas, que no fueron suficientes, incluyeron "la apertura de libros sin intervención judicial, a pedido del representante en el CFIUS del Departamento de Seguridad Interna. Associated Press informó anoche que la administración, antes de dar el visto bueno a la operación, secretamente requirió que la firma coopere con futuras investigaciones" (WP 23/02/06). Esto significaba que el Poder Ejecutivo había obtenido, a cambio de la aprobación, concesiones suficientes como para hacer apetecible el acuerdo: acceso a información sensible que podría dar cuenta de mecanismos de financiamiento del terrorismo.

Por ello, de alguna manera, es sorprendente el bloqueo de la operación, que obviamente no tiene retorno. Es importante considerar que "más del 60% de las terminales para contenedores en diez de los puertos más transitados de EE.UU. están hoy manejados, aún parcialmente, por operadores no estadounidenses, y en algunos casos por compañías controladas por gobiernos extranjeros. Esta cifra sube a 80% en los puertos más grandes -Los Angeles/Long Beach en California y New York/New Jersey-, que manejan en conjunto la mitad de los contenedores que pasan por EE.UU. En la mayoría de los casos, las terminales son operadas por la compañía que usa los puertos. Típicamente, el administrador de la terminal es una subsidiaria de la compañía de transporte extranjera" (WSJ 10/03/06). Aún más, "las dos grandes compañías de transporte marítimo chinas son en parte propiedad del gobierno y tienen intereses en terminales de la costa oeste" (WSJ 10/03/06). Pero cabe entonces realizar una aclaración en función del ordenamiento del espacio de acumulación norteamericano. La totalidad de los puertos involucrados en la operación pertenecen a la costa este, lo que significa que es la entrada principal de ciertos productos que provienen de Europa, África y, en parte, Medio Oriente. Distinto es el status de los de la costa oeste, por donde fluye el grueso de la producción asiática. Esto se refleja en la composición de los operadores extranjeros: mientras en la costa oeste existen empresas de Dinamarca, Taiwán, Japón, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y, lo más importante a efectos políticos, China; en la costa este sólo tienen presencia, inclusive minoritaria, Dinamarca (a través de una empresa privada) y Singapur (a través del brazo de inversión del gobierno). Estas consideraciones, importantes pero no decisivas hasta que se conoció la operación en cuestión, pasaron a instalar un nuevo tema en la agenda, lo que parece mostrar un salto cualitativo.

Una vez conocido el rechazo de la operación, los mecanismos institucionales comenzaron a aplicarse en una especie de "caza de brujas" en procura de limitar intereses extranjeros en industrias o empresas estratégicas. "La administración Bush lanzó una investigación nacional sobre otra empresa de Dubai, establecida para adquirir plantas en Georgia y Connecticut, que fabrican componentes de precisión utilizados en aviones militares y tanques. El CFIUS se encuentra analizando las implicaciones, en materia de seguridad, de la compra, por parte de Dubai International Capital, de la empresa con sede en Londres Doncasters Group Ltd. - que también tiene subsidiarias en EE.UU.- por 1.200 millones de dólares. También investiga los planes de una compañía israelí de adquirir la firma de software de seguridad con sede en Maryland, Sourcefire, que posee contratos con el Departamento de Defensa" (WP 2/03/06). Es razonable considerar que, habida cuenta el status de centro financiero del que goza Dubai, como señalamos más arriba, las operaciones con Londres se traten más bien de los mismos capitales que se trasladan a regiones con mejores condiciones o se asocian con otros radicados en esos lugares: "Dubai International Capital es el brazo financiero de Dubai Holding, un conglomerado de inversión que es el tercer accionista más importante de Daimler Chrysler Corp. y el más importante de la cadena de hoteles Holiday Inn Express en Medio Oriente" (WP 2/3/06).

Lo que resulta sorprendente es que "de las 1.500 adquisiciones evaluadas por el CFIUS, sólo una fue rechazada. No obstante, los tratos con implicaciones sobre seguridad tienden a ser más escrutados y caen en el período extendido de 45 días de análisis. En 1989, 204 operaciones fueron analizadas por este procedimiento. El año pasado, sólo 65" (WP 2/03/06). Con estos guarismos, la iniciativa del Ejecutivo de incrementar el control quedó corta en opinión del Poder Legislativo, que rápidamente elaboró proyectos para modificar el régimen de inversión extranjera. La senadora Susan Collins, republicana por Maine y presidente del Comité de Seguridad Interna y Asuntos Gubernamentales del Senado, impulsó un proyecto de reforma que reemplaza el CFIUS por un nuevo organismo, denominado Comité de Comercio Seguro, que no dependería del Departamento del Tesoro sino del de Seguridad Interna. Éste ejercería la presidencia y los Departamentos del Tesoro y Defensa, una vicepresidencia cada uno (GovExec.com. 14/03/06). Ante esta iniciativa, el presidente del Comité Financiero del Senado, el senador Richard Shelby (republicano por Alabama), propuso una modificación diferente. Siendo titular del comité encargado de supervisar al CFIUS, pretende realizar ajustes sin modificar la estructura actual, evitando el proyecto de Collins, que supondría una erosión de su poder. La disputa sobre qué departamento define los criterios de seguridad nacional es la manifestación de la correlación de fuerzas entre las dos facciones de la alianza republicana en el gobierno. Aquélla más vinculada a los contratistas de defensa (el llamado "complejo industrial militar") reafirmó su primacía luego de la reelección de 2004. La manifestación más clara fue el reemplazo de Colin Powell por Condoleezza Rice al frente del estratégico departamento de Estado. A su vez, la iniciativa muestra un esfuerzo redoblado por reducir la influencia del Departamento del Tesoro, cuestión que ya se hizo visible con el reemplazo de Paul O'Neill por John Snow. Observando los alineamientos, podremos sopesar las posibilidades de éxito de cada uno de ellos.

Por otra parte, los mecanismos de mercado comenzaron a ponerse también en funcionamiento. Revelando a su vez, la interpenetración de las distintas fracciones de capital en el nivel de concentración apropiado para una rama como los servicios portuarios. Comenzó una carrera por buscar grupos económicos que asuman la tarea, ya que "cerca del 75% de los containers que ingresan por puertos de EE.UU. son operados por firmas extranjeras. Directivos de SSA Marine con sede en Seattle, el mayor operador nativo de puertos, afirmó que no había sido contactado por las autoridades. Los potenciales oferentes podrían buscar asociarse con empresas que ya manejan operaciones en el sector. Pero el proceso recién comienza, y DP World parece no querer precipitarse y malvender la inversión. Un potencial candidato es la firma de inversión con sede en Washington, el Carlyle Group, que adquirió el negocio de manejo de containers de CSX Corp. en 2002 por 300 millones de dólares y lo vendió dos años después por 650 millones. De hecho, el gobierno de Dubai es inversor en Carlyle. En el último fondo para realizar compras, de 7.850 millones colocó 100 millones" (WP 10/03/06). En vista de ello, aparece como posible que Dubai disponga de dicha inversión, pero con un grupo norteamericano capturando los órganos de decisión y, por ende, el grueso de la ganancia; dejando para los árabes una renta financiera cuyo volumen será determinado por el mercado internacional de capitales.

Los alineamientos políticos

Las repercusiones en cada uno de los espacios de acumulación de capital -por un lado EE.UU. más Canadá y México, aunque estos dos últimos sin poder de decisión debido al grado de subordinación, y por otro la UE- están permeadas por la propia conformación de los diferentes ámbitos de decisión política. A diferencia de lo que sucede con EE.UU., se supone que la UE funciona -o debería funcionar- como un megaestado. Las directivas de la Comisión Europea (CE) y las leyes aprobadas en el Parlamento son vinculantes, con lo cuál la CE podría, por ejemplo, obligar a los gobiernos a respetar la norma europea. Existen probabilidades de que ése sea el caso de E.On/Endesa, pero ello depende de la correlación de fuerzas de que dispongan los involucrados. A continuación, realizamos un breve inventario de los alineamientos y las iniciativas de los diferentes protagonistas:

Unión Europea

"Todos los países europeos tratan de tener campeones en el sector energético" (LF 7/03/06), declaró José Montilla, ministro de Industria español. Esta posición se refuerza con el dictamen de la Comisión de Energía (dominada por el PSOE) en la que se señala que, ante una crisis en el abastecimiento de energía, E.On privilegiaría los intereses alemanes por sobre los españoles. Las reacciones del caso provinieron centralmente de la propia empresa objeto de disputa. En este caso fue Manuel Pizarro, su presidente, quien señaló que "lo que necesita España es seguridad regulatoria y no campeones nacionales en el terreno empresarial, puesto que ya los tiene; y uno de ellos es Endesa." (EL NE 28/02/06). Fue el mismo que, cuando se presentó la oferta de GN, había declarado: "Espero que no haya embarazo y que si lo hay, como no es consentido, se permita la interrupción voluntaria". (EM NE 9/09/05). Mientras tanto, ni el personal político alemán ni la propia E.On se expidieron, seguramente porque no puede decirse que prediquen con el ejemplo.

Las reacciones fueron inversas en el caso Enel. Berlusconi amenazó con impulsar una declaración de rechazo al "proteccionismo estatal", pero ni los ingleses ni los escandinavos aceptaron firmarla. Esto hizo que los italianos se abstuviesen y Holanda, cuyo gobierno se expresó en contra del "patriotismo empresarial", quedó sola en la iniciativa y la misma se diluyó. No obstante ello, una delegación italiana viajó a Bruselas a quejarse ante la Comisionado de la Competencia, Neelie Kroes, de las actitudes proteccionistas del gobierno francés y el ministro italiano de Industria, Claudio Scajola, reiteró los embates, pidiendo sanciones a la Comisión y caracterizando la acción como "una enorme violación del derecho comunitario" (LF 4/03/06). En este caso, desde Francia escogieron el silencio, aunque las circunstancias que se viven actualmente en ese país permiten suponer que este tema no ocupa el centro de las prioridades políticas. Mientras tanto, la Comisión Europea, a través de la Comisionada de la Competencia, dijo que España tiene hasta el 25 de abril para justificar su acción; caso contrario, la legislación comunitaria puede obligarla a aceptar la OPA de E.On.

Las mayores repercusiones negativas provinieron de la prensa, con declaraciones tajantes. The Economist y Financial Times vienen haciendo campaña contra el "patriotismo empresarial". Mientras que Le Figaro utilizó la prudencia y la moderación al referirse a la cuestión, seguramente haciendo eco del temperamento de la opinión pública: "La OPA lanzada por Mittal hacia Arcelor, las maniobras iniciadas por Enel y Veolia en torno a Suez, los rumores que señalan a Altadis como un bocado para Imperial Tobacco, a Lafargue como una presa de Cemex o a la Societe Generale como una del Citigroup, rebelan en Francia una gran preocupación por las operaciones hostiles (...) Un 69% de los franceses están de acuerdo con la intervención del estado en defensa de los grupos franceses (...) En Luxemburgo, un 67% de la población juzga legítima la acción defensiva de los poderes públicos en caso de maniobras agresivas contra un grupo nacional (...) Sin embargo, hay tres buenas razones para aceptar la legitimidad de las operaciones no solicitadas. En primer lugar, las OPAs constituyen las sanciones más radicales contra los gerenciamientos ineficaces (...) En segundo lugar, la amenaza permanente de una OPA obliga a los grupos más vulnerables a mejorar su capitalización bursátil, que es la mejor defensa contra un ataque, no la protección del estado ni las maniobras jurídicas (...) Finalmente, hay casos en los que las discusiones amigables entre dos grupos complementarios no llevan a ningún lado (...) Las OPAs hostiles a veces son la única manera de salir del impasse. Como decía Al Capone: se obtiene más siendo amable y estando armado que siendo solamente amable" (LF 21/3/06).

Mucho más duros fueron los términos en España. Allí, la "prensa de negocios" salió "con los tapones de punta". En algunos casos, la agresividad es llamativa: "La OPA de Gas Natural se ha convertido así en la OPA de Zapatero, un hombre dispuesto a usar la fuerza legítima del Estado para satisfacer ocultos intereses, (...) abrumado, sin la menor idea sobre legislación mercantil (...) Esto explica algunas de las cosas que están ocurriendo en esta España aterida por la sorpresa de un Gobierno chapucero, gente de escasa formación, que desconoce el funcionamiento de los mercados, que no ha dirigido una empresa, que no habla idiomas, no está viajada, y sobre la que de repente cae el manto del poder con su inmensa prepotente batuta. Jamás en la reciente Historia de España se había visto a un Gobierno más obscenamente empeñado en sacar adelante una operación mercantil. Jamás la tradicional colisión entre lo público y lo privado llegó tan lejos" (EM NE 26/03/06). Aunque también, estos dichos revelan la cruda realidad: "¿Qué ganaría España si unilateralmente se apartara de la afluencia de capitales foráneos? Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de electricidad se va a duplicar en los próximos veinticinco años. Las inversiones que hay que realizar para hacer frente a este reto energético mundial ascenderán, como mínimo, a unos 700.000 millones de euros (a precios de hoy). Aquí se abren grandes oportunidades de producción y empleo para la industria energética europea. ¿Estarían las empresas energéticas españolas en condiciones de aprovechar estas oportunidades yendo solas, aunque se vayan a fusionar unas y otras entre sí?" (EP 4/03/06).

EE.UU.

Aquí, las reacciones en contra provinieron del personal político y en forma prácticamente unánime, excepto por una tibia amenaza del presidente Bush de vetar cualquier bloqueo del Congreso y por parte del Secretario del Tesoro. El enfrentamiento aquí tomó la forma de una lucha de poderes: el ejecutivo a favor y el legislativo en contra; sin embargo, en este último existían posiciones distintas, aunque concurrentes. El hecho alcanzó también a poderes estaduales, donde se encuentran radicados los puertos: "Los gobernadores republicanos de New York, George Pataki, y de Maryland, Robert Ehrlich Jr. se unieron al corifeo de críticas a la adquisición de las operaciones portuarias de las ciudades de New York, New Jersey, Baltimore, Philadelphia, Miami y New Orleáns, por parte de Dubai Ports, lanzando iniciativas para explorar formas de evitar la concreción de la transacción. Los senadores demócratas Hillary Clinton y Robert Menéndez se estima que impulsarán una legislación que prohibirá la venta de terminales portuarias a gobiernos extranjeros" (NYT 21/02/06).

Mientras tanto, las principales asociaciones empresarias se manifestaron en contra de cualquier medida limitante a la circulación del capital. La Bussiness Roundtable, National Association of Manufacturers y la Emergency Commiittee for American Trade enviaron 7 principios que deberían contener las reformas y recalcaron que el control debía quedar en manos del Departamento del Tesoro. Aunque fueron realizadas una vez conocida el fracaso de la operación, las declaraciones buscan alcanzar un equilibrio entre las necesidades del capital y las de sus fracciones. "‘Nuevas leyes que perjudiquen la salud de nuestra economía en nombre de la seguridad nacional serían un grave error', dijo Bruce Josten, vicepresidente de relaciones gubernamentales de la Cámara de Comercio" (WSJ 10/03/06).

Los ejes del equilibrio

Existieron en la UE intervenciones anteriores para frenar adquisiciones, pero más bien se trató de casos puntuales. Las OPAs de Novartis contra Sanofi (Francia, 2004), PepsiCo contra Danone (Francia, 2005), Procter and Gamble contra Nivea (Alemania, 2003) fueron vistas como excepciones dentro de la tendencia general a la concentración y centralización de capitales. Quizá las maniobras francesas son más habituales y responden a una especie de pánico por el "desembarco" de extranjeros sobre sus empresas. "La salud de las empresas francesas es un placer para los ojos. Los 84.000 euros de beneficios que ellas acumularon el año pasado muestran que ellas tienen su rango y que esta mundialización que tanto se teme sirve para el crecimiento (...) Pero si las grandes empresas francesas nunca han ganado tanto, tampoco han sido nunca tan vulnerables. La loca actividad bursátil de principios de año muestra que, después de años de relativa calma, un verdadero mar de fondo se está produciendo (...) Si la alerta fue dada el año pasado por Danone, codiciada por PepsiCo, ahora Arcelor enfrenta la embestida de Mittal y Suez la de Enel. Una curiosa alerta reina en torno a Societe Generale, de la que se dice que será el próximo almuerzo del Citigroup, expresión apenas exagerada si se tiene en cuenta que el gigante americano gana por año, él solo, algo más que todos los bancos franceses juntos, y que su cotización en bolsa es cuatro veces la de la Societe. ¿Qué decir de Carrefour, de Lafargue, de Saint-Gobain, de Schneider, de Thomson, de Vivendi...? Todas presas potenciales. Desgraciadamente para ellas, el patriotismo económico no podrá salvarlas a todas" (LF 16/03/06).

De lo antedicho, se desprende que, en la UE, la capacidad productiva de las empresas aún precisa crecer para responder al tamaño potencial de los mercados ampliados con la integración continental. La forma de crecimiento es por medio de las fusiones de empresas, pues cada una de ellas tiene tamaño relativamente similar y, como vimos, apoyos políticos suficientes para calificar a cada una de las empresas de los distintos países como la conductora del proceso. La disputa por la conducción es importante, no sólo en términos de mayores ventajas en la acumulación -porque agrega a los dividendos de sus accionistas la retribución por el desempeño de sus directivos- sino por las decisiones de inversión, que son políticamente sensibles, pues involucran la radicación de la fuerza de trabajo en los estados nacionales -que no niegan el supra estado sino que lo afirman porque son su condición de existencia-, en un contexto de desempleo crónico.

La situación es diferente en EE.UU., allí "la oposición creciente en el Congreso estadounidense es comparable a la oposición a las adquisiciones realizadas por empresas japonesas a fines de los años '80 y principios de los '90. En esos momentos, en gran medida debido al reciclaje del amplio superávit comercial de Japón frente a EE.UU., empresas compraron participaciones de control en activos codiciados, como el Rockefeller Center, en Nueva York, el famoso campo de golf de Pebble Beach, oficinas en Los Angeles y varios hoteles en Hawaii, muchos de los que posteriormente volvieron a manos estadounidenses a precios más bajos" (WSJ 23/02/06). Al parecer, se trata de un fenómeno cíclico y, al no controlar completamente las decisiones de las empresas compradoras, permanente. En EE.UU., la capacidad productiva ya superó largamente el tamaño del mercado, debiendo desbordarlo hacia el exterior. Las posibilidades de ampliación del mismo son políticamente poco factibles (ALCA) o económicamente poco significativas (CAFTA). Con lo cuál las fusiones se realizan con mercados ya saturados y sin posibilidades de expansión. Además, dentro de las mismas, se generan controversias que involucran empresas de países con relaciones conflictivas con EE.UU. o que comprenden a ramas estratégicas. Entonces, al reorganizar los procesos de producción a escala mundial para sostener su productividad, las empresas de EE.UU. permitieron la formación de capital en los espacios donde se instalaron y, producto de la mundialización, no pudieron evitar que retorne al espacio de acumulación donde reside el mayor mercado mundial. Así, "la propuesta de compra de 6.800 millones de dólares de una compañía británica, que opera puertos en EE.UU., por una compañía estatal de Dubai, al igual que la oferta bloqueada en 2005 de la petrolera china CNOOC Ltd. por Unocal Corp., representan la otra cara de la moneda del déficit estadounidense. Es el último ejemplo de la próxima ola de inversión extranjera en Estados Unidos: la compra de activos duros por parte de los países emergentes como China, Rusia, India y los productores de petróleo de Medio Oriente, que tratan de reciclar su riqueza en dólares y convertirla en algo más que bonos del Tesoro estadounidense. La necesidad de capital foráneo está impulsada principalmente por los grandes déficit de EE.UU. con el resto del mundo, que actualmente superan los 700.000 millones de dólares" (WSJ 23/02/06).

Existe entonces una correlación entre el proceso de reorganización productiva y el flujo de inversiones: el rol que tuvo Japón en los '80 y '90 hoy lo comienzan a ocupar otros países. "Las reservas extranjeras de los mercados emergentes, que se situaban en 727.000 millones de dólares en 1999, han aumentado a 2,4 billones, según el FMI. Se espera que la Reserva Federal suba las tasas de interés en EE.UU. en al menos medio punto porcentual adicional. El BCE podría hacer lo mismo. La semana pasada, Japón también indicó que se dispone a elevar las tasas por primera vez en varios años" (WSJ 13/03/06). Esto último puede tener efectos contratendenciales, pues el nivel de las tasas de interés son importantes para los procesos de concentración y centralización, no sólo porque muestran el atractivo de las colocaciones financieras en los distintos espacios sino porque cualquier compra se realiza con la contribución de los mercados de capitales, y esto puede tener efectos aceleradores para aquéllas empresas que dispongan de proyectos de inversión.

Ésta es la razón por la que "el año pasado, empresas de Medio Oriente, América Latina, Asia y otras regiones gastaron más de 42.000 millones de dólares en adquisiciones en Europa, donde se han fijado especialmente, más del doble que en 2004. En lo que va de 2006, han anunciado acuerdos por 9.300 millones de dólares, cifra que supera el total gastado en todo 2003. En EE.UU., las empresas de mercados emergentes invirtieron en 2005 más de 14.000 millones de dólares, en 96 adquisiciones, superando el récord anterior de 10.000 millones de dólares establecido en 2000. Por ahora, las compañías tienden a centrar sus compras en industrias que conocen. Por ejemplo, la mexicana Cemex SA incursionó con fuerza en el mercado de cemento europeo con su compra por 4.100 millones de dólares, en 2004, del británico RMC Group PLC" (WSJ 14/02/06). Pero estas fueron sólo una pequeña parte de las operaciones: "En los últimos 12 meses, las empresas alrededor del mundo han anunciado 1,06 billones de dólares en adquisiciones transfronterizas, lo que representa un aumento de los 627.000 millones del año previo, de acuerdo a datos de Thomson Financial" (NYT 28/02/06). No es casual que sean justamente las que enfrenten mayores dificultades para su concreción. Veremos con el tiempo los efectos de la decimocuarta elevación de tasas consecutiva en tan sólo diez meses, dispuesta por la Reserva Federal, que la llevó de 4,5% a 4,75% (WP 29/03/06).



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